Quien sufre un daño en su persona o en sus bienes por un hecho del que otro es responsable puede reclamar una reparación. El caso más frecuente son los accidentes de tránsito.
El reclamo puede comprender los gastos de curación, la incapacidad sobreviniente, el daño moral, la privación de uso del vehículo y el lucro cesante, según lo que se acredite en cada caso.
La prueba se arma desde el primer momento: la denuncia, las constancias médicas, las fotografías y los testigos. Guardar esa documentación es determinante.
