La mediación privada es la que las partes eligen por voluntad propia, sin que ninguna ley las obligue. Se usa para resolver un conflicto sin litigar: es más rápida, más barata y no queda expuesta públicamente como un expediente judicial.
Sirve para conflictos familiares, societarios, de vecindad o comerciales, donde además suele importar que la relación entre las partes no termine rota.
Lo acordado puede instrumentarse en un convenio con validez legal y, si las partes lo piden, homologarse judicialmente.
